Los temidos barros

¡Qué horror, un barrito!

De acuerdo a las estimaciones realizadas por psicólogos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el acné se ha convertido en un problema de salud pública porque su efecto tiene serias repercusiones en la autoestima, sobre todo de adolescentes y no pocos adultos que tienen marcas irreversibles en la piel del rostro.

Así, problemas como el acoso escolar (bullying) han ido en aumento en centros escolares de países iberoamericanos, ya que un rostro plagado de barros, espinillas y puntos negros o blancos es motivo de rechazo.

Los que sufren de acné, principalmente jóvenes de ambos sexos, buscan ocultarlos bajo el maquillaje o con capas de ciertas cremas que solo agravan el problema de una piel grasosa en extremo.

De la misma manera, un gran número de jóvenes con acné prefiere aislarse en lo que el problema disminuye. Por lo menos 87% de las personas que padecen acné utilizan remedios caseros que tienen un efecto temporal y con frecuencia solo aumentan el problema, porque este tipo de soluciones solo pueden causar una infección aún mayor en la piel.

El mito de los barritos

La mayoría de las personas cree que los barros aparecen por una falta de higiene adecuada, pero no es así. La sobreproducción de grasa, generada por los cambios hormonales propios de la adolescencia, no tiene nada que ver con el nivel de higiene personal.

Pero eso sí, la falta de una rutina de cuidado para la piel puede agravar los problemas de acné, en especial si hay suciedad o polvo en la epidermis que se mezcle con el aceite producido por las glándulas sebáceas. Esto hace que los poros de la piel se bloqueen, lo que los convierte en un campo de cultivo ideal para las bacterias.

Existen otros factores que pueden conducir a la formación de barros, tales como:

  • Desequilibrios hormonales, el más común de los casos en adolescentes y que hace que las glándulas sebáceas estén hiperactivas. Esto podría ser la causa de que los más jóvenes tengan barros a pesar de que se laven la cara varias veces al día.
  • Dormir sin desmaquillarse. Mucho ojo con este punto, y todo empeora si el maquillaje es graso ya que puede tapar los poros de la piel, facilitando que las bacterias se multipliquen y causen lesiones.
  • Descamación irregular o inadecuada de la piel muerta es una de las causas más comunes de barros en la cara u otras partes del cuerpo. Por lo tanto, incluso después de lavarte la cara varias veces al día, puedes tener problemas de granos y espinillas. Evítate este problema exfoliando tu piel regularmente.

También se cree que la comida grasosa o los alimentos con levadura y los chocolates tienen un efecto adverso sobre el sistema digestivo e incrementan la producción de grasa en la piel, causando el acné. Sin embargo, los efectos de la dieta sobre los barros sigue siendo motivo de estudio.

Los barros, espinillas y los puntos negros y blancos, pueden prevenirse utilizando terapias orales a base de fitomedicamentos que incluyen flor de Humulus lupulus L, es decir con Asepxia caps®, cuyo componente de origen natural trata y previene el acné leve y moderado.

Este tipo de tratamiento es rápido y eficaz, más aún si se complementa con adecuada higiene personal. Aunque los barritos suelen desaparecer sin dejar huella, pueden complicarse dando paso a una forma más agresiva de acné conocida como acné quístico, que forma nódulos y afecta las capas internas de la piel.

El acné quístico deja severas lesiones en la piel, lo que se conoce comúnmente como “cacarizos”. Este tipo de acné se cura con antibióticos que solo pueden ser prescritos por un especialista.

Y lo más importante: Recuerda que NUNCA debes exprimir los barros ni las espinillas porque esto puede agravar el proceso y dejar cicatrices.

¡Es importante que siempre te retires el make up antes de acostarte!

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